Las empresas deben implicarse en el objetivo de limitar el calentamiento global a un máximo de 1,5ºC. (Shutterstock)

CON LAS PERSONAS, CON EL PLANETA Y CON LA EMPRESA

El grupo Agbar lanza herramientas tecnológicas para mitigar la huella de carbono en el ciclo del agua

La XXI Conferencia sobre Cambio Climático, celebrada en París el 12 de diciembre de 2015, consiguió un acuerdo que supone una nueva era para el modelo de desarrollo del planeta. A través del mismo, los gobiernos de los países han lanzado una llamada a la acción que incluye a las empresas como agentes de primera magnitud en esta lucha. El histórico acuerdo, que quiere situar el aumento de la temperatura media global a final de siglo muy por debajo de los 2°C respecto a niveles preindustriales y que aspira limitar el calentamiento global a un máximo de 1,5°C, insta directamente en su artículo 6 al mundo empresarial a involucrarse en el combate contra el cambio climático, promoviendo medidas que mitiguen mitiguen las emisiones de CO2 y adoptando modelos de desarrollo que no castiguen el medio ambiente.

En este contexto, la apuesta del grupo Agbar, que agrupa a más de 120 empresas que operan en el sector de servicios del ciclo integral del agua y que da servicio a más de 26 millones de personas en diferentes países, es clara y decidida. En paralelo a la citada conferencia de París, el grupo publicó una carta de posicionamiento señalando su propósito de seguir avanzando hacia un modelo de desarrollo sostenible y comprometiéndose a convertir la organización en un agente multiplicador en la misión de detener el cambio climático.

PERSONAS-PLANETA-EMPRESA

“Este compromiso –dice la carta de posicionamiento– se materializa en el triple eje personas-planeta-empresa. Personas, para proporcionar calidad de vida, consolidar nuestra implicación social y sensibilizar en el uso sostenible de los recursos; planeta, para gestionar de manera responsable los recursos hídricos, impulsar la autosuficiencia energética, lograr residuos cero y preservar la biodiversidad; y empresa, para promover el desarrollo económico responsable.”

Los programas de reducción de CO2 , la participación en proyectos de compensación de las emisiones que no pueden eliminarse y el lanzamiento de herramientas tecnológicas como Carboweb (para el cálculo de las emisiones de carbono en el ciclo integral del agua) y Aquaenvec (para optimizar el impacto ambiental y económico de las instalaciones urbanas del agua) son muestras del papel que el grupo Agbar mantiene en la lucha contra el cambio climático.

Otras iniciativas relevantes son la sustitución en las instalaciones de las empresas del grupo de la iluminación tradicional por luces LED y la organización de eventos sin contaminación, como el Knowledge Day (Kday), una jornada técnica en la que participaron más de doscientos asistentes y que se saldó con una emisión cero de CO2 .

Calcular la huella de carbono de su actividad, reducirla todo lo posible y compensar las emisiones que no pueden evitarse colaborando en planes de equilibrio y desarrollo medioambiental certificados por las autoridades. Este es el tridente que las empresas deben emplear en la lucha contra el cambio climático. A partir del mismo surgen, desde Agbar, medidas como las incorporadas por Cetaqua, el Centro Tecnológico del Agua, que actualmente es una organización neutra en CO2 , gracias a la reducción y compensación de las emisiones generadas en su actividad.

Para mitigar el cambio climático, las empresas deben involucrarse en reducir la huella de carbono

El cálculo de la huella de carbono de Cetaqua se ha realizado siguiendo la metodología establecida por la ISO 14064-1:2012 y las compensación se ha efectuado a través de CleanCO2 y calculando un importe económico proporcional a las toneladas de CO2 emitidas. Esta aportación económica se ha dedicado al Proyecto Hidroeléctrico Mariposas, que ha creado una planta hidroeléctrica de en la Comuna de San Clemente (Chile) que utiliza las aguas de la primera sección del Canal Maule Norte y genera electricidad mediante fuentes renovables. En esta instalación, el agua tras ser utilizada para crear energía vuelve a incorporarse al sistema de irrigación para que pueda ser utilizada en las labores de riego, de forma que no tiene efectos negativos sobre el medio ambiente. La planta genera un promedio de 40 GWh de electricidad al año.

El último libro del economista Ramón Tamames sobre el cambio climático

“FRENTE AL APOCALIPSIS DEL CLIMA”

Nuevo libro de Ramón Tamames

El 30 de noviembre de 2015 comenzó en París la cumbre del clima, XXI Conferencia de las Partes (COP21), según la terminología de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se suscribió en 1992 en Río de Janeiro, donde se aceptó que la subida de temperatura del planeta y el consiguiente cambio climático, tienen un carácter antropogénico cada vez más evidente. En los veintitrés años que van de Río a París la humanidad como colectivo ha tomado conciencia plena del formidable riesgo que supone el cambio climático que nuestra cultura económica y productiva ha generado. El profesor Ramón Tamames, en poco más de un centenar de páginas, recorre desde los orígenes físicos del problema y sus causas en las características de nuestros sistemas energético y productivo, hasta ese proceso de veintitrés años en el que el concepto de cambio climático ha crecido con nosotros.

Ramón Tamames tiene ya una reputación importante como intelectual comprometido con la causa ambiental, desde la razón y el conocimiento. Su lenguaje riguroso pero transversal hacen fácil la lectura, y su perfil académico condiciona la estructura, lo que agradecerá el que busque entender y denostará el que busque el panfleto fácil. El texto, a imagen y semejanza de su autor, nos invita a perseverar con optimismo por un futuro posible, no sin esfuerzo pero sí desde la razón y la confianza en la evolución del espíritu humano, empezando por aplicar el Acuerdo de París, al que hay que confiar nuestra acción inmediata contra el cambio climático.

El libro dedica la mitad de sus páginas a la preparación y el desarrollo de la cumbre de París y al Acuerdo conseguido, explicándolo con detalle, y resalta la ya tradicional división de opiniones entre los que destacan los grandes avances logrados y los posicionamientos sobre las insuficiencias del mismo, con la predicción de que todo irá de mal en peor. Una dicotomía dialéctica presente desde Río, entre apocalípticos e integrados, según expresión de Ramiro Aurín (Umberto Eco dixit) en el prólogo de este libro de Ramón Tamames, que en este momento crucial para evitar “el apocalipsis climático” es particularmente útil. Tamames se sitúa del lado del optimismo, y entiende que la exigencia nos hará evolucionar para prevalecer. Su aproximación al proceso y sus causas, a la vez sintética y analítica, informativa y comprometida, permitirá al lector tomar conciencia plena del mundo que le ha tocado vivir y sumarse a los esfuerzos por construir un futuro viable.

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