AGUA VENERABLE

La Fundación Agbar y el Ayuntamiento de Barcelona recuperarán el histórico Rec Comtal

El agua del Rec Comtal fluye libre por el barrio de Vallbona después de abandonar la bocamina en Montcada i Reixac, camino de Barcelona (Sergi García)

Mina con el objeto de permanente abasto en notoria utilidad del público a expensas del Real Erario de la ciudad de Barcelona y de los interesados en los molinos y riegos de tierras en el glorioso reinado del señor Don Carlos III construida siendo intendente el ilustre varón barón de la Linde. Año 1778"

Así reza la placa conmemorativa de la construcción de la mina que alumbra el agua que discurre luego por un canal venerable, antiguo, que fue importante y que hasta ahora permanecía un tanto olvidado: el Rec Comtal. La placa se puede contemplar en la bocamina, en Montcada i Reixac, sobre el Reixegó, una reja que daba acceso a un tajamar con que se dividía la dotación de agua, el caudal para la ciudad y el caudal para los usuarios. Antes, por lo menos desde el siglo X, por el canal discurría el agua superficial del río Besós, un río de carácter variable, en algunas temidas ocasiones desmesurado y en otras tacaño, siempre irregular. La necesidad de incrementar y asegurar unos caudales en consonancia con la fuerte demanda debida a la expansión económica de finales de S. XVIII, aconsejó la construcción de una captación subterránea para hacer aflorar el agua del alma del río. Todavía hoy brota, y mucha, tanta, que es normal que los niños y niñas, en época estival, tengan tentación de bañarse y algunos lo hagan, aunque no esté permitido. El agua sale de la bocamina, fluye unas decenas de metros para esconderse otra vez, cruza oculta el barrio de Can Sant Joan en Montcada i Reixac, para aflorar nuevamente justo en el límite con Barcelona.

La fértil huerta La Ponderosa, la última de Barcelona, en el pequeño barrio de Vallbona, utiliza el agua del Rec para regar (Sergi García)

El Rec Comtal desembocaba en el mar y en su camino regó campos, movió molinos, tintó telas y curtió piel y dejó nombres de calles, vestigios, un trazado que se puede vislumbrar y recuerdos cada vez más vagos de personas que, en su infancia, cruzaron alguno de los muchos puentes que lo atravesaban o que vieron como el agua empapaba los surcos de campos que hoy son bloques de pisos o centros comerciales. A medida que la ciudad fue creciendo, fue cercenando y enterrando tramos, hasta dejar la acequia viva, con agua corriente, tal como la podemos contemplar hoy día, con poco más de un kilómetro de recorrido. En ese kilómetro, antes de acabar el agua de nuevo en el Besós, aún le da tiempo en regar unos fértiles campos, la huerta de la Ponderosa, en el pequeño barrio de Vallbona, la última huerta barcelonesa, en cobijar ciertas especies de flora, como espigas de agua o berros y animales como ranas, sapos parteros, pollas de agua y en invierno algún martín pescador y en permitir que crezca una frondosa vegetación en los márgenes, conjunto que recordaría el Rec Comtal de antaño.

No hace mucho se ha acometido una rehabilitación, financiada por el Ayuntamiento de Barcelona, que ha consistido, entre otras acciones, en revegetar y adecentar los márgenes de los primeros centenares de metros del canal y consolidar el margen izquierdo, fuertemente erosionado, que amenazaba con inutilizar el paso peatonal entre Vallbona y el vecino barrio de Can Sant Joan.



El último puente sobre el Rec todavía es transitable en Vallbona (Sergi García)

RECUPERAR PARA SIEMPRE

Las tareas de recuperación y puesta en valor de esta histórica infraestructura hidráulica se ven reforzadas por los sucesivos convenios que han firmado la Fundación Agbar y el Ayuntamiento de Barcelona. A raíz del tercer convenio, firmado recientemente, se prevé recuperar 22 zonas del trazado histórico del Rec y en la medida de lo posible recrear el carácter natural y agrícola que tuvieron esos lugares para constituir un eje interurbano naturalizado desde Montcada i Reixac hasta Ciutat Vella. Las iniciativas que contempla el proyecto se verán complementadas por la creación y producción de un documental interactivo con una interfaz web en que se ofrecerá al usuario una experiencia de visita del Rec Comtal con recreaciones, entrevistas vivenciales, vídeos y documentos. El conjunto de acciones permitirá recuperar para siempre una infraestructura emblemática y esencialmente barcelonesa, sin la cual probablemente Barcelona no sería lo que es actualmente.



Los vestigios del Rec Comtal aún pueden verse en el Centre Cultural del Born (Sergi García)
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