CÓMO CERRAR EL CÍRCULO

Aigües de Barcelona, Cetaqua y el Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat buscan soluciones de economía circular en agua, energía y residuos

La depuradora de Sant Feliu de Llobregat (Baix Llobregat) participa en el proyecto para promover la economía circular (Agbar)

Poner a hablar a los agentes clave de un municipio para conocer cómo gestionan el agua, la energía o los residuos y detectar sinergias que permitan ahorrar recursos, dinero e impacto medioambiental. Ésta es, en síntesis, la estrategia que han puesto en marcha el Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat y Aigües de Barcelona, junto a su centro tecnológico CETaqua, para promover la economía circular en el municipio.

Este planteamiento a priori tan básico representa un proyecto pionero en España en el que se aborda el reto de la economía circular en su globalidad en todo un municipio, y dará lugar a una guía metodológica que permitirá mejorar la gestión integral de los recursos agua y energía y valorizar la generación de residuos en Sant Feliu de Llobregat con el objetivo de ser incluido como una de las iniciativas europeas en este campo. Además, “pretende ser una guía basada en un modelo de Economía Circular genérico que podrá ser aplicable en otros municipios”, destaca María José Amores, investigadora de Cetaqua.

“Es un ayuntamiento muy comprometido y, por ejemplo, han aprovechado obras puntuales en el municipio para duplicar su red de aguas en algunos puntos, poniendo así las bases para crear una doble red de aguas regeneradas”, explica Amores. A partir de ahí, Cetaqua, el consistorio y sus empresas concesionarias en limpieza urbana o mantenimiento de jardines podrán evaluar mejores usos para las aguas regeneradas que produce la planta depuradora de aguas residuales del municipio. Uno de los posibles cambios pasa, por ejemplo, por dejar de utilizar agua potable para el riego de espacios verdes municipales o la limpieza con manguera del suelo urbano, utilizando para ello aguas regeneradas.

El proyecto ha implicado a las empresas del polígono El Pla i les Grases de Sant Feliu

El proyecto ha implicado al sector privado, principalmente a las empresas del polígono industrial El Pla i les Grases de Sant Feliu, en el que Cetaqua ha visitado a catorce empresas de diversos sectores.

La referencia de Kalundborg

Agua, residuos y energía son los ejes del programa aplicado por la ciudad danesa de Kalundborg para instaurar medidas de economía circular. La pequeña ciudad portuaria danesa, de 16.300 habitantes, es pionera en la llamada simbiosis industrial. Según datos de 2012, con inversiones por 75 millones de dólares los agentes del municipio lograron ahorros de 160 millones de dólares, que habrían llegado a los 350 millones en 2015

El proyecto va más allá del agua, y aborda aspectos como la energía o los residuos, a través de la colaboración con agentes públicos y privados del municipio o con, por ejemplo, el Departament de Territori i Sostenibilitat y la Agència de Residus de Catalunya (ARC). En energía, por ejemplo, “nos gustaría que la biomasa generada en la zona forestal de Sant Feliu pueda alimentar calderas instaladas en el municipio”, explica Rafael Bellido, director del área de Territorio, Salud y Actividad Económica de Sant Feliu.

El programa de actuación quiere incidir también en la gestión de residuos generados en el ámbito privado. “La ARC cuenta con una bolsa de subproductos industriales, pero algunos de los productos que son residuos no aprovechables para el sector privado sí pueden tener usos valiosos en el ámbito municipal”, agrega Bellido.



AGENDA DEL PROYECTO

La primera fase del proyecto concluirá a principios de verano con la guía metodológica para implementar acciones de economía circular. Como detalla Amores, cuantificará el impacto social, ambiental y económico de las medidas propuestas así como en el ámbito legislativo que afecte a su aplicación.

A partir de allí, apunta Bellido, “queremos centrarnos en las áreas en las que es más fácil y más factible llevar las medidas a cabo”. En su aplicación, el primer paso será una experiencia piloto en la que se buscará financiación del Programa de Medio Ambiente y Acción por el Clima (LIFE) de la UE.

La aplicación de las medidas detectadas a través del proyecto de cooperación entre Agbar y el Ayuntamiento de Sant Feliu tendrá, no obstante, un plazo más largo. Tal y como detalla Bellido, tras “poner en común la información” y detectar las sinergias potenciales, “las medidas se aplicarán en los próximos años, en algunos casos con el impulso de los propios empresarios”, comenta.

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