ACRECENTAR LOS VALORES DEL AGUA

Los programas educativos de Aguas de Barcelona ofrecen actividades para explicar el ciclo urbano del agua y la necesidad de hacer un consumo responsable

De dónde viene el agua del grifo? ¿Qué prefieres, agua pura o potable? ¿Por qué se rompen las cañerías cuando hiela?". Son preguntas que surgen en las actividades educativas que organiza el Museo Agbar de las Aguas. “Antes de empezar queremos conocer qué saben los participantes de la gestión del agua y qué les genera inquietud, e intentamos crear un clima que fomente la curiosidad la reflexión y la participación”, explica Esther López, responsable de Actividades Educativas del Museo Agbar de las Aguas, un espacio impulsado por la Fundación Agbar, que tiene la sede en los edificios modernistas de la Central Cornellà, la planta que la empresa Aguas de Barcelona inauguró en 1909 para extraer agua del acuífero del Llobregat y abastecer Barcelona y otros municipios.


El agua va a la escuela

Con el objetivo de traer a las aulas el ciclo urbano del agua, Aguas de Barcelona pone a disposición de las escuelas el programa Aqualogia. Se realizan actividades para niños de entre 6 y 12 años en las que se trabaja por grupos –con herramientas digitales y con otras que les permiten hacer experimentos– aspectos relacionados con el agua y la preservación de este recurso. El curso pasado participaron más de 7.000 alumnos

PASADO Y PRESENTE

“Hoy, la Central Cornellà realiza la misma función que hace un siglo y la instalación hidráulica de vapor original convive con bombas de impulsión modernas. El museo es a la vez una industria en funcionamiento, un espacio donde pasado y presente se entrelazan mediante un sustrato común: el agua subterránea”, destaca Esther López.

La potabilizadora

Desde 1955, la estación de tratamiento de agua de Sant Joan Despí, convierte en potables las aguas superficiales captadas del río Llobregat y las subterráneas procedentes del acuífero del valle bajo del río. Las visitas permiten conocer el largo y complejo proceso de tratamiento del agua, desde que se capta hasta que llega a los hogares y a otros puntos de distribución. Por eso se hacen talleres de cata de aguas, química tradicional y buen uso del agua. Algunas son: "¡Hagamos agua! De la naturaleza a casa. La potabilizadora y el Museo", "¿De dónde viene el agua del grifo?", "¿Cómo fabricamos agua potable?" o "¿Depuramos o potabilizamos el agua?". No es un espacio abierto al público, pero se organizan visitas a colectivos bajo demanda y tiene un programa dirigido a alumnos de Secundaria El año pasado recibió más de 7.000 visitantes

El Museo nació para conservar, dar valor e interpretar el patrimonio industrial y arquitectónico de Aguas de Barcelona, y difundir el conocimiento del agua y de los valores ambientales y culturales asociados, en pro de una sensibilización para un desarrollo sostenible. Actualmente dispone de un departamento educativo que idea y programa actividades para públicos como el escolar, el familiar, el infantil y el de personas mayores.

El Museo, la potabilizadora y la depuradora organizan actividades para todo tipo público

Entre las actividades del museo destacan los itinerarios por la Central Cornellà; talleres dirigidos en las escuelas, en los que se explica el vínculo del agua con la vida, los ecosistemas y la actividad humana; la actividad para casales de verano Xip-xap; la actividad “Cuando el agua se medía en plumas”, pensada para la gente mayor; y las visitas comentadas al Museo.

Los programas educativos de Aguas de Barcelona incluyen –además de las actividades vinculadas al Museo, Aqualogia, para acercar el ciclo urbano del agua a las escuelas, visitas a la potabilizadora de Sant Joan Despí y a las depuradoras metropolitanas–, actividades por el Día Mundial del Agua, el Día Internacional de los Museos, el Día Mundial del Medio Ambiente o la Setmana de la Ciència. Cerca de 33.000 niños participaron en las de 2015.



Las estaciones depuradoras

Las visitas a las depuradoras de aguas residuales de Aguas de Barcelona permiten descubrir los procesos de depuración del agua para devolverla al medio en las mejores condiciones o ser reutilizada para otros usos. La depuración de las aguas residuales consiste en la eliminación de las impurezas que ha acumulado el agua utilizada. Este es el paso previo para poder devolverla al medio con los mínimos riesgos ambientales o para destinarla a otros usos secundarios, como regar parques o limpiar calles. Las estaciones depuradoras del Baix Llobregat tratan el agua usada de los 36 municipios del área metropolitana de Barcelona, con una población de más de tres millones de personas

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